APOYO DE LOS CARROS
En la mayoría de las situaciones de
combate, los carros son imprescindibles para la infantería, y viceversa: uno
siempre puede hacer algo que al otro le es imposible. Los carros son más
adecuados para operar en áreas despejadas, en las que pueden empeñar sus
objetivos a larga distancia; la infantería prefiere las áreas boscosas y
urbanizadas, en las que es menos vulnerable y donde sus armas de menor alcance
resultan más eficaces.
Los carros pueden proporcionar cobertura a
la infantería mientras ésta se halla en zonas enfiladas, y la infantería puede
proteger a los carros cuando éstos son más vulnerables a las emboscadas a
bocajarro, es decir, en terrenos arbolados o edificados. Por ello, el infante y
los carristas que le prestan apoyo deben saber cooperar en todo momento.
A veces esa cooperación consistirá en
dirigir el fuego del otro hacia un objetivo. Por lo general serás tú (el
comandante de la unidad de infantería) quien canalice el tiro de los carros
contra esos objetivos que han detenido tu avance o están causando bajas entre
tus hombres. Por ejemplo, puedes tener dificultades para neutralizar un nido de
ametralladora bien protegido. A menudo, los carros descubrirán este tipo de
objetivos antes que tú, y los empeñarán sin tener que esperar tus indicaciones.
Tú, por supuesto, puedes hacer lo mismo para los carros, es decir, ocuparte de
las armas contracarro enemigas. Pero si un objetivo no ha sido localizado por
ti ni por tus carros de acompañamiento, debéis poseer un método para indicaros los
blancos.