martes, 4 de octubre de 2016

El Manual Táctico de los SWAT nº7

SECUESTRO

La toma de rehenes es el crimen por excelencia del presente y del futuro. Los secuestradores usan a las personas inocentes para lograr sus objetivos sin tratar al rehén como un sujeto, sino como un objeto. En otras palabras, los secuestradores ven a los rehenes como cosas, no personas. Los rehenes son simplemente herramientas para lograr cualquier propósito que el secuestrador tenga en mente. Hay básicamente cuatro tipos de situaciones de rehenes en las que un equipo SWAT puede verse envuelto.


Crisis 

Aquí es donde una persona, generalmente un miembro de una familia, tiene al resto de la familia o un miembro de ella como rehén para expresar al mundo algún tipo de frustración que sufre a raíz de la familia o simplemente porque sufre de una neurosis. También puede ser una persona que simplemente ha sido presionada externa o internamente más allá de los límites de su resistencia psicológica. Tomar a una persona inocente como rehén es para el secuestrador la única forma de mostrar al mundo que él es importante y que su problema también lo es.

Psicótico o demente

El psicótico es por lo general un amante de la adrenalina. Puede despotricar sobre algunos propósitos políticos o sociales de sus acciones, pero su principal objetivo es la toma de rehenes, para conseguir un "subidón" de adrenalina, y manipular a la sociedad. En su mentalidad, el es un rebelde y para el es algo divertido y excitante. Si la persona está "loca", o sufre de alguna psicosis, va a estar más allá de la razón y será extremadamente volátil y peligrosa. Es posible que haya concebido una idea de fantasía acerca de por qué está tomando rehenes, aunque esta idea sólo tendrá sentido para esta persona y para nadie más.

Un delincuente sorprendido en el acto

En esta situación, el secuestrador estaba cometiendo otro crimen en el cual no tenía intención de tomar rehenes. El secuestrador hubiera querido simplemente asaltar una casa, o robar una tienda, o incluso huir de una multa de tráfico. Pero ahora que ha sido descubierto y acorralado por la policía, el secuestrador ve en la toma de rehenes una salida al cerco necesaria para sobrevivir. Por lo general es el menos peligroso de los secuestradores.

El Terrorista

Este tipo de secuestrador es el más peligroso y probablemente representa la situación más peligrosa que un equipo SWAT se puede encontrar. Los terroristas son en su mayor parte profesionales. Toman deliberadamente rehenes para expresar al mundo un objetivo político o causa. El terrorista va a luchar hasta el final y no le importa morir.

El método de liberación

El mejor método de liberación de rehenes es mediante la negociación. No es el propósito de este libro enseñar al lector los principios de la negociación de rehenes, pero sí el rol del equipo SWAT en dicha situación. El equipo SWAT en sí nunca debe participar en el proceso de negociación. Es la labor del equipo SWAT tener una solución táctica para el secuestro si el proceso de negociación falla.

El primer paso en cualquier situación de rehenes es el cerco (envolvimiento). Una vez que se rodea el punto de crisis y se despeja la zona de crisis, el líder del equipo debe conseguir tanta información sobre el secuestrador, los rehenes, y la disposición física de la estructura o del terreno utilizado por el secuestrador como sea posible. El líder debe tener esta información antes de que pueda desarrollar un plan. También debe estar al tanto de los avances de las negociaciones en todo momento.

Una vez que el equipo está en posición, y después de que el líder haya conseguido la inteligencia necesaria sobre toda la situación, debe formular un plan. El plan para liberar a los rehenes debe ser uno que pueda adaptarse a los cambios e imprevistos, porque las situaciones de rehenes pueden cambiar a cada minuto. El equipo debe estar preparado para poner en práctica una solución táctica a cada situación de rehenes que se encuentre si la negociación llegara a fallar.

Durante las negociaciones, el equipo no debe hacer nada que altere el curso normal de la negociación. Ni devolver el fuego, nada de movimientos innecesarios en el perímetro, absolutamente nada. El negociador de rehenes está al mando en este momento. El trabajo del equipo es aislar y contener al sospechoso. Se debe tener en cuenta que los rehenes se pueden retener en cualquier lugar. En las casas, edificios, lavanderías, apartamentos, terminales de autobuses, autobuses, aviones, turismos, escuelas, trenes, e incluso las estaciones de policía. Pero, básicamente, los principios de envolvimiento de estructuras se aplicarían a casi todos estos casos. Los trenes, coches, y los aviones representan un problema especial que se tratará con más detalle más adelante. Algunos consejos para la formulación de un plan táctico son:

1. Los secuestradores casi siempre tratan de estar por encima de su rehén para obtener una posición de mando. A la entrada, apunta alto, y da instrucciones al rehén de permanecer abajo.

2. El rehén por lo general se mantendrá en un solo lugar. Averigua dónde.

3. En situaciones de terrorismo, matar al líder no mermará la organización y la moral del grupo. Los terroristas entienden los principios de la cadena de mando.

4. Ten en cuenta los efectos del gas en el rehén.

5. Nunca utilices humo dentro de un edificio. Esto te impedirá distinguir entre el rehén y el secuestrador.

6. No pretendas que el rehén te ayude.

7. Cuanto más larga sea la situación de rehenes, mayor será la probabilidad de sorpresa y shock debido a que el secuestrador estará cansado.

8. Tu plan debe ser diseñado en torno a la sorpresa, shock, rapidez de la entrada, y el engaño.

9. Debes prepararte para el hecho de que el secuestrador estará dispuesto a matar al rehén y que lo hará. Tu entrada puede costarle la vida a un rehén, pero sin tu entrada morirán más rehenes. Prepárate psicológicamente y prepara a tu equipo para ello.

10. Si el secuestrador y su rehén están abandonando la zona de crisis y se da luz verde para disparar al secuestrador, asegúrate de que: 

(1) sabes quién es el secuestrador

(2) están en la posición de tiro.

(3) tienes al hombre adecuado con el arma adecuada apuntando al secuestrador.

11. Centra tu plan en la mejor manera de salvar al rehén y eliminar al secuestrador.

Situación de rehenes en casa o edificio

Si el punto de crisis está en una casa o un edificio, se deben utilizar los procedimientos mencionados en los capítulos anteriores en relación con el envolvimiento y la entrada. Cada habitación debe ser limpiada mediante las tácticas, técnicas y procedimientos discutidos en este capítulo y en los anteriores.

La clave de la solución táctica a la toma de rehenes es la entrada. La entrada debe ser rápida e impactante. Poner señuelos opuestos al punto de entrada es de gran utilidad. No trates de utilizar humo en el interior. sino más bien fuera de la estructura. Ten en cuenta la oscuridad dentro de la casa y qué tipo de fuentes de luz están disponibles para tu equipo, así como gafas y visores nocturnos.

Entrar en cada habitación de una casa donde pueda haber rehenes es un tema peligroso. Considera las ventajas que el secuestrador tiene en saber dónde está el rehén. Asegúrate de que tienes el siempre importante periscopio y una fuente de luz. Si el secuestrador dispara a un miembro del equipo SWAT mientras se asalta la habitación o la estructura, el fuego de respuesta debe apuntar siempre alto. Nunca entres en una habitación hasta que se compruebe con un periscopio.

Si el secuestrador está utilizando un rehén como escudo humano, ¡no entres! Esto sería un suicidio para ti y una muerte segura para el rehén. Por supuesto, si el secuestrador mata al rehén o los rehenes, tendrás que tomar el toro por los cuernos porque el secuestrador no puede disparar contra los rehenes y utilizarlos como escudo humano al mismo tiempo. Si eres lo suficientemente rápido, su fuego tendrá que ser desviado de los rehenes hacia ti, lo que será su final. Si el secuestrador sólo usa al rehén como escudo, lanza tantas granadas de gas como sea posible en la habitación y corta el suministro de oxígeno de todos los presentes. Después de que el gas entre, estate preparado para entrar si escuchas un disparo. Si el gas le fuerza a salir, el secuestrador traerá a su rehén con él. Prepárate, en este caso, para realizar un disparo certero.

Recuerda, si el secuestrador comienza a matar a los rehenes, la entrada y el disparo rápido del equipo pueden salvar la vida del rehén y eliminará al secuestrador. Mantén la calma, entra rápido y apunta alto al disparar.

Situación de rehenes en automóviles, trenes, autobuses y aviones

En este tipo de situaciones la clave para eliminar la amenaza que supone el secuestrador, al cual no se ha podido convencer de rendirse a través de las negociaciones, es un tiro certero de un francotirador. Disparar a la parte trasera de la cabeza (nuca) donde se encuentra el bulbo raquídeo cortará las respuestas nerviosas motoras del sospechoso.

Los principios para la liberación de rehenes en un avión, una vez que el aparato está en el suelo, se aplican por igual a los trenes o autobuses. Hay una mayor visibilidad en un autobús, por tanto, un disparo de francotirador puede ser la solución táctica a tener en cuenta. Así que ahora vamos a hablar de las situaciones de rehenes en aviones.

Una de las primeras cosas que hay que recordar acerca de un avión es que es muy explosivo e inflamable. Cada ala está llena de combustible de aviación y los materiales de los que está hecho consta de componentes inflamables. Además, una vez que el avión haya aterrizado, sus puertas pueden o no estar abiertas. Si las puertas están abiertas, ir por ellas puede ser la peor manera de entrar en el avión, pero puede ser la única manera. Ten en cuenta los principios de fuego y movimiento, así como los de entrada, shock y distracción.

La mejor manera de entrar en el avión a través de una entrada bloqueada es volando la puerta o usando el pestillo exterior. Esto hará que la entrada sea una sorpresa, ya que los terroristas tendrán que cubrir todas las entradas posibles abiertas o cerradas. Una vez dentro, de nuevo apunta alto al disparar. La mayoría de los rehenes estarán sentados en el avión. Por lo general, el secuestrador estará de pie en los pasillos o en la cabina, así como la parte trasera del avión.

A continuación sugerimos algunas formas de entrar en un avión:

Primero. aborda el avión por la noche o la madrugada, si es posible. Utiliza escaleras para realizar una entrada rápida. Se necesitará algo más que una unidad de cinco hombres: de hecho, se recomiendan diez hombres. Puede usarse una distracción, pero debe ser rápida y coincidir prácticamente con la entrada.

La entrada en sí debe ser rápida e impactante. llena de ruido y luz. Todos los miembros del equipo deben usar gafas de visión nocturna.

Una vez dentro, debe lanzarse una granada cegadora (o tal vez deba preceder tu entrada, dependiendo de la situación). Esto creará ondas de choque, ruido y una luz cegadora. No se debe usar gas, ya que esto crea pánico entre los pasajeros, a los que habría que mantener estables en sus asientos.

Después de la explosión y la entrada, los secuestradores serán fáciles de identificar porque te estarán disparando o se estarán moviendo. Los pasajeros por lo general estarán escondidos en sus asientos. Recuerda que, al entrar, debes gritar: "¡Pasajeros al suelo!"

Asegúrate de despejar todos los baños. En este punto, la información debe obtenerse rápidamente de los pasajeros y la tripulación en cuanto a si los secuestradores están en los baños o en cualquier otro lugar del avión. Si sabes con certeza que un secuestrador está en el baño, dispara a través de la pared.

A continuación, debes ir a la cabina del piloto. Una vez más, la información de la tripulación te ayudará. El avión no tendrá tiempo suficiente para despegar. El secuestrador en la cabina ya tendrá las manos ocupadas con retener a los pilotos y el pensamiento de que el equipo SWAT viene desde sus espaldas, para tratar de matarlo. Una vez más, apunta alto al disparar cuando entres. Los pilotos estarán sentados y deberían poner sus cabezas hacia abajo como una reacción natural. Se podría usar el gas en la cabina para cortar el oxígeno, pero esto puede exponer a un miembro del equipo al fuego enemigo de forma innecesaria. Aún así, considera gasear la cabina.

Algunos puntos a tener en cuenta al ejecutar este tipo de operación son:

1. Nunca uses escopetas, sólo subfusiles o pistolas

2. Ataca el avión por la noche o por la mañana temprano.

3. Ensaya toda la operación, si el tiempo lo permite.

4. Si el asalto debe hacerse durante el día, una distracción podría ser necesaria para ayudar a acercarse al avión. Considera el uso de una cortina de humo. Si puedes hacer pasar a tu equipo como el personal médico o del aeropuertos, tanto mejor.

5. Lleva escaleras contigo.

6. Averigua tanto como sea posible acerca de todas las personas involucradas en el secuestro: rehenes y secuestradores, y en que sitio se encuentran dentro del avión.

7. Abre una entrada, lanza una granada cegadora y entra rápidamente (usando gafas de visión nocturna si es de noche)

8. Apunta alto al disparar y haz ráfagas cortas.

9. Reúne información de inteligencia rápida de los pasajeros y la tripulación.

10. Limpia los baños y la cabina.

Nadie dijo que el rescate de rehenes iba a ser fácil. Pero se puede hacer con éxito si se siguen ciertos principios. Si un equipo sabe cómo moverse. cómo entrar y qué distracciones y coberturas tiene disponibles, tiene una buena oportunidad de éxito. La práctica y planificación para todas las posibles situaciones de rehenes que pudieran ocurrir son la clave para la liberación de rehenes, así como el entrenamiento intensivo.

Por último, ten en cuenta que la mejor solución para liberación de los rehenes es la negociación, pero si eso no funciona, estate listo para implementar una solución táctica.


NOTA:

A continuación os dejo tres nuevos episodios de la serie SWAT, para verlos, introducid la contraseña jyj5022 en la casilla "Password" y a continuación haced click en "Watch video".





Créditos de las fotos:

Matt Hecht / 177th Fighter Wing – NJ Air National Guard

Créditos de las ilustraciones:

Karen W. Carter.

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